domingo, 29 de enero de 2017

SEMANA N° 30 CIENCIAS SOCIALES

TEMA: EL MUNDO AL FINAL DEL SIGLO XX.


Tras el final de la Guerra Fría, Estados Unidos se consolidó como una superpotencia económica, política y militar. No obstante, países como China y Rusia, y comunidades de países como la Unión Europea, han disputado el protagonismo. 

Estados Unidos: superpotencia 

En 1988, George H.W. Bush se posesionó como presidente de los Estados Unidos. Aunque tuvo éxito en la política exterior al lograr un acercamiento a Rusia y una victoria en la primera Guerra del Golfo Pérsico en 1991, el declive de la economía motivó su derrota en 1992. El demócrata Bill Clinton lo remplazó en e! cargo. Durante su gobierno, mejoró la economía y acordó con Rusia reducir sus arsenales nucleares. La política exterior norteamericana alcanzó gran prestigio internacional al mediar en el acuerdo de paz alcanzado entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina en 1993, y en el conflicto de Irlanda del Norte en 1998. 

En la actualidad, e! potencial de los Estados Unidos se manifiesta en diferentes campos y esferas. En materia económica, los EE.UU. son el motor de la economía mundial y han llegado a generar el 20% del valor de la producción mundial, ha liderado el comercio internacional y el dólar es la moneda de referencia en el mundo. Su liderazgo científico es inmenso, debido al presupuesto asignado para estas actividades. 

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De la CEE a la Unión Europea 

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, la presencia europea en e! escenario internacional se vio disminuida frente a las dos superpotencias: EE.UU. y la URSS. En pleno inicio de la Guerra Fría, Europa Occidental optó por reconstruirse internamente. De esta forma, se constituyeron la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en 1952 y más tarde la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1958. 

La Comunidad Europea nació con el Tratado de Roma en 1957, y contó con naciones como Francia, Italia, Alemania Federal, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Posteriormente se incorporaron Irlanda, Dinamarca, Grecia, Portugal, España, Austria, Finlandia y Suecia. Desde los inicios, la CEE tuvo un gran éxito debido al desarrollo económico. Sin embargo, en las décadas del setenta y ochenta tendió a debilitarse por la crisis del petróleo. En 1987, se firmó el Acta Única Europea, la cual tenía como metas: permitir la libre circulación de personas y de mercancías, institucionalizar la cooperación intergubernamental y revitalizar la integración económica creando una Europa sin fronteras. En 1992, en Maastricht, se firmó el tratado que estableció la Unión Europea, organismo que estableció una moneda única, el Euro; promovió la libre circulación de personas y productos, e instauró un Parlamento Europeo que trabaja por la creación de una ciudadanía europea y por el establecimiento de una política europea común. Actualmente, la Unión Europea está compuesta por 27 países y su expansión se dirige hacia el Este, donde ha chocado con la oposición de Rusia. 

El caso ruso: de Yeltsin a Putin 

En 1991, el triunfo de Boris Yeltsin no pudo evitar la crisis económica, pues la transición hacia el capitalismo se produjo en un contexto de corrupción generalizada. Los abusos de la minoría en el poder le permitió a esta amasar grandes fortunas, a menudo con el apoyo de grupos mafiosos, mientras que la pobreza se adueñó de la gran mayoría de la población. Por otro lado, la lucha por el poder entre reformistas y conservadores continuó durante todo su mandato. 

Esta situación de la crisis económica y social y de inestabilidad política fue aprovechada por los movimientos independentistas de algunas regiones, las cuales demandaban su separación de Rusia. Sin embargo, YeItsin se negó a perder territorios y por ello estallaron conflictos violentos, como el de Chechenia en 1994. 

En 1999, Yeltsin dimitió y su cargo fue ocupado por el primer ministro, Vladimir Putin. Al igual que sus antecesores, Putin estableció, bajo la apariencia de democracia, un régimen autoritario y centralista. En la actualidad, algunos conflictos persisten como el de Chechenia, pero la economía se recupera y la influencia de Rusia en el exterior aumenta. Estas mejoras se deben en gran parte a las exportaciones de petróleo y gas natural, dos productos muy abundantes en Rusia y que esta utiliza como arma política para imponer sus intereses sobre los países a los que abastece. 

China después de Mao 

Tras la muerte de Mao, en 1976, Deng Xiaoping se convirtió en el nuevo líder chino. En la nueva etapa, China inició un cambio radical en su política económica con un objetivo fundamental: intentar atraer la tecnología y las inversiones de los países occidentales para impulsar el crecimiento económico del país. Así, la nueva política económica permitió la entrada de capital extranjero, el establecimiento de sus industrias en el territorio y un comercio más abierto a Occidente, que culminó en 2001 con el ingreso de China en la Organización Mundial de Comercio

Como resultado, en un poco más de dos décadas, China ha pasado de ser un país económicamente aislado a convertirse en una gran potencia industrial. Sin embargo, el beneficio del crecimiento económico chino se ha ubicado en las zonas costeras con economías muy dinámicas y con una creciente clase media, mientras que la China rural, donde vive la mayor parte de la población, presenta los rasgos propios del subdesarrollo. El sistema político que aún impera en China es el comunista. 

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